A IMAGEN Y SEMEJANZA DE DIOS
I
-Pase usted, Croix.
-Me informaron que me llamó, doctor Euskaro.
-¿Está todo listo?
-Con respecto a la subestación, está todo en orden; también las grúas y el sistema de montaje. Pero acerca de la conexión hacia el resto del sistema informático no se me dio ningún dato.
-No se preocupe por eso. Esta unidad será por completo independiente y no se le conectará con ningún otro aparato. Pero además quiero que la zona donde se coloque se ponga bajo seguridad. Los datos provenientes de ello serán confidenciales. Aísleme esa zona. ¿Cuenta con todo el personal que necesita?
-Así es.
-Ah, y otra cosa. Ponga especial cuidado en el arreglo del sitio. Que se vea que es un lugar agradable; inclusive acondicionelo con música. Es en todo un ser vivo nuestro nuevo equipo, Croix.
-Si señor. ¿Alguna otra cosa?
-Si. Que esté listo lo antes posible. Tenemos solamente unas cuantas horas. Organice a la gente de la forma como ya conoce bien.
-Como usted diga.
-Bueno, es todo. Continúe con sus labores.
-¿Puedo hacerle una pregunta, doctor Euskaro?
-Por supuesto.
-¿Que tiene de especial esa computadora que traerán al observatorio?
-Eso es precisamente lo que quisiera saber yo. Hasta luego, Croix.
El ingeniero salió. El hombre se quedó solo en el salón de controles del observatorio.
Había allí una enorme ventanal de gruesas capas de cristal aislante, en forma de cúpula, donde se veía todo el firmamento. Hasta allí llegaba la débil luz del sol, cuyos rayos, ya sin calor, se podían ver de frente sin siquiera entrecerrar los ojos.
Alrededor del sol se veía un infinito cúmulo de estrellas plantadas en la más inmensa negrura como si estuviesen colgadas del cielo. Y en el horizonte una extraña geografía de montañas de hielo y roca que jugaban con las débiles luces que recibían. Fuera del centro astronómico no había el menor indicio de vida.
La luz del salón era tenue, con un ligero tinte ambarino. El hombre caminó hacia los ventanales, mirando el firmamento.
Se escuchaba un ligero rumor de todos los aparatos del observatorio. Máquinas trabajando automáticamente, telescopios enfocando lugares distantes, detectores de ondas gravitacionales, analizadores de radiaciones. Y allí estaba el, junto con todos ellos. Solo, mirando simplemente el firmamento.
Recordó la computadora que estaba esperando.
"Nunca pensé que un artefacto así llegaría al observatorio, sin siquiera pedirlo. Y menos traído por el propio hombre que lo diseño. Dentro de un rato, él estará aquí. Debe estar muy orgulloso como para venir a traer su obra personalmente a semejante distancia."
"Vaya, habrá que darle un trato sumamente cordial, por el detalle de su presencia. Además de todo, este será el primer lugar que contará con tal computadora."
"¿He de sentirme halagado? Tal acción sólo significa un recordatorio del poco avance que he tenido en los últimos años. Creen que necesito ayuda. Creen que no puedo solo con mi investigación."
II
Horas más tarde una nave arribó al Centro Astronómico de Plutón. Aterrizó en la plataforma central y se internó en un hangar por sí misma. En el interior decenas de ingenieros y técnicos acudieron a ella como si fuesen hormigas.
Se iniciaron las labores de descarga. El vehículo traía una enorme caja que fue conducida con sumo cuidado a un salón.
Muy aparte de todos ellos bajó un hombre elegantemente vestido y saludó al director del observatorio. La seriedad en sus caras no podía estar más forzada. Las relaciones diplomáticas, fuesen entre científicos o políticos jamás habían dejado de ser sobriamente solemnes.
Fueron solos, a hablar. El director, el doctor Euskaro lo condujo a la sala de controles del observatorio.
Le miró. El recién llegado, el doctor Lawsky, un famoso neurólogo. Era un tipo más bien bajo de estatura, y con un rostro con cierto aire cómico, aunque vistiera con elegancia. Alrededor de él, hacía siete años, en 2861, giró la más grande polémica de los últimos tiempos, al desentrañar la lógica de funcionamiento de la conciencia humana, rompiendo con uno de los más grandes enigmas del hombre. Más tarde reinició la discusión y provocó la oposición al intentar la creación de una computadora basada en tales principios. La computadora fue creada, pese a la oposición y las protestas, y fue la primera máquina hecha por el hombre que tuvo conciencia propia.
-Siéntese usted, doctor Lawsky -le dijo Euskaro.
-Gracias.
"Las grandes ideas no siempre vienen acompañadas de una cara bonita".
-En realidad se le debe agradecer su presencia, puesto que debe de tener muchas cosas para venir hasta acá, ¿no es así?
Lawsky sonrió, falsamente halagado, y le dijo:
-A veces es incluso más benéfico evadirse unos momentos de todos los problemas, y el hablar con colegas es renovador. También quería conocer el observatorio.
-¿Y bien, que le parece?
-Es sin duda muy diferente de lo que se muestra de el en las fotografías de revistas. Es mucho más grande de lo que suponía. Pensé que estabamos llegando a una ciudad extraterrestre.
El doctor Euskaro rió. Había pasado largo rato reprimiendo la risa de estar observando la nariz ganchuda y aplastada de su interlocutor, y usó esas palabras como pretexto para desahogarse. Le dijo al tipo:
-Somos del mismo planeta, doctor Lawsky, despreocúpese.
-La construcción es gigantesca -dijo Lawsky.
-Si, nuestra instalación ocupa mucho espacio. Aunque en realidad el tamaño no es representativo de la población humana que vive aquí. Habitamos solamente alrededor de cien individuos.
-Hace mucho tiempo que no le veía -dijo Lawsky-; si no me equivoco, desde la conferencia del SMD, en el año 40.
-Si, voy muy poco a la tierra -dijo Euskaro-. Salgo rara vez del observatorio. Puede comprender lo difícil que es salir de aquí.
-De cualquier forma es muy agradable para mi esta visita -dijo Lawsky.
-Para mi tambien -dijo Euskaro-. Es bueno saber que hay quienes todavía recuerdan que aquí existimos nosotros.
-¿Y bien, como van las investigaciones? -dijo Lawsky.
Euskaro sabía que le preguntarían eso. Dijo con nostálgia:
-Hace mucho tiempo, descubrí que las estrellas producían una pequeña partícula microscópica semejante al neutrino. Esa partícula extraña viajaba entre las estrellas, saltando de una a otra, de una a otra, trazando extraños patrones entre grupos de estrellas de forma mucho muy curiosa. Tal idea fue considerado en ese tiempo una idea disparatada, pero demostré que era cierto.
"Nunca se me ocurrió que sería tan difícil el descubrir el misterio de porqué sucede así. Yo descubrí la partícula, pero nunca pude encontrar porqué obedecía ese comportamiento. Eso es lo que ha pasado. En las últimas décadas, no hemos tenido ninguna respuesta.
"He querido tener paciencia, porque pienso que algún día posiblemente el enigma se descifre. Y es por eso que hemos seguido adelante, intentando no desanimarnos. Todo nuestro equipo de colaboradores, de astrónomos e ingenieros, está conmigo en la búsqueda de esa respuesta. Pero hasta ahora, solo hemos dado vueltas en circulo, sin poder sacar a luz la verdad.
-Así es la ciencia -dijo Lawsky-. Es caprichosa, y a veces no descubre sus misterios por mucho que uno quiera. Le comprendo muy bien. Es por eso que pensé en usted para la primera computadora que fabricamos. Es necesario saber que no estamos solos y que podemos ayudarnos mutuamente.
-Muchas gracias, doctor Lawsky.
-Quizás no sean tan diferentes nuestros campos de estudio, doctor Euskaro. A fin de cuentas hay aproximadamente el mismo número de neuronas en un cerebro humano, que de estrellas en nuestra galaxia.
-¿Y usted, doctor Lawsky? ¿Como fue que logró desentrañar el misterio de la conciencia?
El tipo tomó aire pomposo y dijo:
-Mire usted: la conciencia es una paradója. Recuerde usted esa vieja frase de Sócrates, que decía "Yo solo sé que no sé nada". Una frase que no tiene solución; que se contradíce, porque el sujeto en la frase habla de si mismo. Y todo por el problema que el tambien se refería a si mismo en su afirmación.
"Eso es la conciencia: El percatarse de uno mismo como ser. El conocer no solo lo que nos rodea, sino conocerse a uno mismo, que es lo más dificil. La idea de la propia existencia.
"Para descifrarla, solamente bastó saber como se expresaba esa paradója, en las redes de neuronas, y por fín, el más grande misterio de la existencia del hombre fue comprendido.
"Una paradója crea en las neuronas una hélice, un bucle, que permanece girando una y otra vez, y eso es lo que genera la mente. La mente, la conciencia, es producto de vernos a nosotros mismos.
"Así de simple resultó el enigma de la conciencia, doctor Euskaro. Algo muy simple, pero que nos llevó mucho tiempo comprender. Como dijera Sócrates: A fin de cuentas "Yo solo sé, que no sé nada".
-¿Y como pudo lograr repetir esos fenómenos en una computadora? -le preguntó Euskaro.
-Costó mucho trabajo. Tuvimos que cambiar toda la extructura de las computadoras, intentandola hacer semejante al sistema nervioso humano. Se hizo una organización del todo, dividiéndolo en zonas especializadas, y la analogía fue muy aproximada. Sin embargo, se pudo obtener una capacidad mucho mayor a la del cerebro, además de que los impulsos en el material de la computadora se mueven más rápido que en el cerebro humano, con lo que esto dió como resultado que la computadora tenga un coeficiente intelectual de 30,000.
-¿Y cuál es el uso que se le ha dado hasta ahora?
-Es la de elaboración de teorias, así como formulación de hipótesis, y evaluación de resultados.
-Exactamente lo que hace el investigador, ¿no es así?
-Si, doctor Euskaro. La computadora es en toda la extensión de la palabra un ser pensante como usted o como yo. Jamás la trate como una máquina. No lo es; es un ser vivo. Su función principal es servir de consejero en investigación. No hay que programarle, sino simplemente darle información. La computadora viene ya con todos los conocimientos humanos a la fecha, así como información de cultura general, filosofía, história y demás. Puede usted hablar con ella, como lo está haciendo conmigo.
-¿Puede moverse, andar, o hacer alguna otra cosa semejante?
-Puede ver, puede escuchar, y percibir sensaciones, pero no puede moverse ni tiene partes mecánicas. Por las restricciones que pusieron las organizaciones éticas, no puede ser un organismo por completo independiente, así que depende del hombre para todas sus funciones. De esa forma se asegura que sea solamente un colaborador del hombre, y que nunca quiera ser superior a él. Es como si tuviesemos celos de una máquina. A mi se me hacen tonterías, pero esa es la forma de pensar de las organizaciones éticas.
"Sin embargo, la computadora ya existe, y es una conciencia muy superior a la del hombre. Quizás sea una paradója, pero solamente el hombre podía crear a un ser que fuera superior a él mismo.
"Simpático el tipo -penso Euskaro-. ¿Quien lo viese tan insignificante?"
III
Horas más tarde, la nave partió. El personal del observatorio seguía trabajando en el montaje de la computadora.
Euskaro estuvo mirando unos minutos la operación, sin decir nada. El aparato era monstruosamente enorme, un cubo de diez metros de arista.
"Pronto las habrá en tamaño de calculadora de bolsillo."
Se le acercó Croix tan solícito como siempre.
-Estará listo el acondicionamiento en aproximadamente tres horas, doctor Euskaro.
-Una vez concluido, asegure los accesos con puertas de seguridad con reconocimiento de voz: mía, suya y del doctor Elbrook, Croix.
-Si, doctor.
-Y procuren descansar. Este ha sido un día muy ajetreado.
IV
Euskaro se fue de allí. Cruzó los interminables pasillos de la instalación y llegó a su habitación. Había obscurecido afuera, aún cuando no se notase en absoluto adentro. El sol había desaparecido entre unas montañas, como una estrella más de las que se veían en el espacio.
Entró. Siempre volvía allí tras los periódicos lapsos de trabajo. Se miró al espejo. Era el mismo rostro que veía desde que tenía treinta años. Es el mismo rostro que veía desde hacía ciento diecisiete años.
"Mañana cumpliré 147 años... A veces todo ese tiempo es para mi un soplo de vida; a veces eso es para mí una eternidad".
Se cambió de ropa.
"La ciencia ha detenido el proceso de envejecimiento normal, pero hay algo que no se aplica. En cada año, en cada día, en cada segundo, pierdo algo de mí. Pienso; pienso tanto en lo que he vivido, día tras día. No es posible ver el pasado sin sentir un dolor interno, y mientras más pasado se tiene, más intenso se hace el dolor. Se acumula el dolor con cada recuerdo.
Recordó al doctor Lawsky.
"Vaya con el tipo".
"A decir verdad lo sospeché siempre. El mecanismo de la conciencia tardó demasiado en ser dilucidado. La ciencia avanzó en el conocimiento del cerebro hasta conocer molécula por molécula, átomo por átomo de este, pero jamás se había comprendido un pensamiento. La mente siempre fue el más grande misterio del hombre, y pasó el tiempo sin que se dilucidara su naturaleza. Esto dio esperanza a algunos que seguían creyendo en un alma o espíritu, como explicación de ella. Era la posibilidad de otra vida en el más allá, para bien o para mal."
"Yo no lo creí, nunca lo creí. Algo me decía la llegada de la verdad era solamente cuestión de tiempo. El tiempo pasó: El cerebro ya no tiene ningún secreto, y junto con él, el ser humano. La muerte es solamente la interrupción de los estados mentales, y a ella no le sigue ni cielo ni infierno ni nada. La vida es solamente cuestión de definición. Este tipo ha desgarrado una esperanza que aún persistía en el corazón de mucha gente.
"Solo faltaba una pieza en el rompecabezas, y cuando esa pieza fue encontrada, ya no quedó espacio para ninguna esperanza, ni para ninguna especulación. Cuando todo esta completamente comprendido, las explicaciones fantásticas salen sobrando".
Se sentó en un divan, intentando descansar.
El era de ascendencia italiana; pero en realidad había pasado tiempo en ese planeta, que lo reconocía como su patria, antes que cualquier otro lugar. Era el rey de ese mundo, del infierno helado de Plutón. Fuera del benéfico calor del sol. Un mundo creado en contra de la naturaleza, tan solo por la intangible búsqueda de una respuesta.
"Otro cumpleaños más. Resulta extraño que a cada cumpleaños transcurran más rápido entre sí."
Afuera de allí, el vacío estéril, una ausencia total de vida.
"Recuerdo aquel día en que obtuve el doctorado, a los 65 años de vida. Cuando todavía vivía en la tierra. Creía ser yo el amo y señor de la ciencia, el gran mago del universo, y me puse a investigar como obsesionado, como un auténtico loco.
"El esfuerzo dio frutos demasiado pronto. Tenía 83 años cuando descubrí una extraña reacción nuclear en el centro de las estrellas, las cuales daban como resultado la producción de una partícula la cual hasta entonces era desconocida.
"La bauticé egocéntricamente como euskarón. Esa partícula se dirigía del centro de una estrella a otra, y provocaba una nueva reacción nuclear, con lo que salía disparada de nuevo a otra estrella. Y continuaba brincando entre estrellas como una reacción en cadena.
"El descubrimiento provocó una gran atención en virtud que la partícula superaba en varios órdenes de magnitud la velocidad de la luz. Hubo que redefinir toda la física hasta entonces, y muchos vieron eso como una aproximación al ansiado sueño de construir una nave que sobrepasase la velocidad de la luz. Sin embargo, más tarde demostré que ello era completamente imposible. El hombre no podría expandirse a su antojo en el universo. Ésa era la razón de que a pesar que en cierta ocasión se tuvo contacto con extraterrestres éstos jamás llegaron a nosotros.
"Y conseguí la construcción del observatorio hasta Plutón, el lugar más propicio, en virtud de que continuaban habiendo muchos puntos obscuros en torno de la misteriosa partícula.
"A partir de entonces todo se frenó. Los avances se hicieron cada vez más despreciables, y lo único que podía hacer era captar información estadística de los saltos de la partícula de estrella en estrella, siguiendo patrones que hasta la fecha he seguido investigando.
"El rotundo exito inicial, dio paso a un atolladero completamente cerrado, del cual en más de sesenta años, no he logrado un avance respetable. Por mucho que lo he intentado, por más que he tratado, todo ha sido simplemente como arañar una pared con las uñas."
Su rostro se tornó helado.
"Yo te di un nombre, euskarón. Y tú me diste nombre a mi. Desde entonces soy tu esclavo. Te cobraste con mi vida la fama que me diste. He vivido siguiendo tu pista. ¿Que es lo que significan tus saltos entre estrellas? ¿Que significan"
"A veces desearía no haberte conocido jamás".
El paisaje que se veía por la ventana a pesar de ser estéril era hermoso. Era una de las pocas ocasiones que coincidían la noche de Plutón con el calendario terrestre a que estaban sincronizados.
Se sentó en el diván del cuarto y siguió pensando.
"El gran lío de la ciencia. En el año 2900 celebraremos el primer milenio de la ciencia moderna. Se fijó el nacimiento de éste con el descubrimiento de la física cuántica. Más exactamente con el descubrimiento de la cuantificación de la luz, en el año 1900.
"Eso fue lo que abrió la puerta a una nueva visión del mundo, alejada de lo que se veía con los propios ojos, que se sentía y se podía tocar. Ese año, fue como si la humanidad hubiese vatido sus alas y empezado a volar, en un largo peregrinaje en dirección del pensamiento.
"Avanzamos con Einstein, hacia el conocimiento del infinito grande, las leyes del espacio. Y a la vez avanzamos, con Planck, hacia el infinito pequeño, el conocimiento del átomo. Ampliamos nuestros horizontes.
"Desde entonces no hubo descanso. Día con día ampliabamos nuestra conciencia, no solo de nosotros mismos, sino del propio universo. El universo entero se hizo chico para caber dentro de nuestra mente.
"Todo comenzó en ese año, el inolvidable año de 1900."
"Antes de eso, la ciencia había avanzado lenta, penosamente. Más que averiguando e investigando, luchando contra las creencias antiguas, intentando demostrar aquello que era completamente evidente. El hombre tenía la costumbre muy arraigada de engañarse a sí mismo.
"¿Como imaginar aquellos tiempos de espíritus, brujas, duendes, dioses, sucesos mágicos y similares?".
"El hombre vivía en la infancia. Para cada cosa desconocida, para cada temor y misterio, inventaba una mentira; y esa mentira la magnificaba con la mayor naturalidad, haciéndola verdad. La creían otros hombres y se volvía sagrada.
"La tierra era un lugar mágico; lleno de leyendas y sucesos increibles, donde las ánimas volaban alrededor de las gentes, y los bosques estaban llenos de duendes. Habitaban dragones en las cavernas, y pegasos alados surcaban el cielo del indómito y desconocido mundo. Abajo de la tierra, mucho muy abajo había un cruel infierno donde las almas pecadoras se retorcían en el fuego pagando sus pecados, y más allá de las nubes, en el cielo, había una gloria donde nuestros queridos muertos tenían paz eterna.
"Luego comenzó la vertiginosa carrera de la ciencia. Esta avanzó como un verdugo, destrozando todas las creencias anteriores. Haciendo añicos las mentiras que el hombre guardaba en lo más profundo de su alma (ahora ya no existe el alma). Se acabó todo lo sagrado, todo lo divino. Todas las explicaciones cambiaron. El hombre dejó de creer en dios para creer en sí mismo.
"Cada descubrimiento cambió en forma radical la forma de pensar. Desde la antigüedad la ciencia fue cruel. Vino Copérnico y Galileo, quitando a la Tierra del centro del universo, dejándola sin ninguna posición especial. Luego Darwin proponiendo que el hombre, que estaba hecho "a imagen y semejanza de dios" provenía del mono. Más tarde McKenzie, logró el maravilloso milagro de la vida, sintetizando por completo un ser vivo en un laboratorio, algo que solamente era privilegio del creador.
"Y el acabóse: En el año 2589 se tuvo contacto por ondas con seres extraterrestres en un planeta alrededor de la estrella Spica: El hombre, que se creía el único hijo de dios, no estaba solo en el universo.
"El último de todos ellos, el más reciente, acabo de tenerlo aquí solo hace dos horas, quien derrumbó el mito de la conciencia, dándole una explicación racional."
"En un solo milenio, nos convertimos de seres indefensos y temerosos de Dios, en los dueños de nuestro destino, inteligentes, conocedores de todo.
"Ahora todo esto está llegando a su fin. La carrera de la ciencia ha terminado ya prácticamente. Se está poniendo de moda el concepto del universo conceptualmente completo.
"¿Que será del hombre cuando ya no tenga el más mínimo misterio por averiguar? ¿Cuando absolutamente todas las piezas del rompecabezas hayan encontrado su lugar? Es tonto, pero esa idea me da miedo. Es más tonto en cuanto estamos a un soplo de lograrlo. Entre todos los científicos de la Tierra, solo soy yo el que verdaderamente tiene un problema grande por resolver en sus investigaciones. Los demás solo se dedican a pulir detalles, a reafirmar este universo conceptualmente completo."
"Querido doctor Lawsky, tu gran invento llegó demasiado tarde. Estamos ya terminando nuestra obra".
Se levantó y miró hacia afuera de la ventana, donde se veía el cielo de Plutón.
"Allá afuera hay millones y millones de euskarones saltando de estrella en estrella. Alguna vez su secreto se develará a los ojos del mundo, aún cuando no sea yo quien lo descubra. No existe misterio que permanezca eternamente."
Se acostó en la cama y se durmió.
V
A la mañana siguiente despertó temprano. Era la mañana del 28 de octubre de 2868.
"Hay que ir a ver".
Atravesó todos los pasillos, hasta llegar a la sala de controles del observatorio. Allí de una computadora que estaba funcionando sacó varios cartuchos de sistemas de almacenaje de información. Cerró todo muy bien y salió con los cartuchos.
Fue caminando hasta el salón en que había quedado instalada la computadora. La puerta estaba cerrada.
-"Abrete sésamo".
Se recorrieron las pesadas unidades de la puerta, y quedó a la vista el salón.
"Vaya, en realidad lo han dejado muy confortable, está mejor que mi habitación."
Miró a la enorme computadora.
"Ella tiene un coeficiente mental de 3000, mientras que el mío apenas llega a 193. Más que darme una computadora a mí, le están dando un doctor a la computadora."
"Es, respecto a las anteriores computadoras, lo que el hombre con respecto a los animales. Pero, ¿que es esta máquina con respecto al propio hombre?"
La computadora funcionaba, a juzgar por los diodos luminosos que se prendían y se apagaban en forma ordenada.
Se encendió el dispositivo de recepción de señales luminosas del aparato. Era un sistema de lentes que enfocaban a todos los rincones del salón. Se trataba de los ojos por los cuales la computadora veía.
Euskaro sintió que esos lentes lo estaban enfocando.
Dijo por si acaso:
-Buenos días.
-Buenos días doctor Euskaro -contestó una voz en la computadora, saliendo de una bocina del artefacto.
-Desde ahora serás colaborador en este centro de investigación, y estaremos en contacto contigo tanto yo, como el doctor Elbrook y el ingeniero Croix. Tú aquí no tendrás en absoluto la categoría de una máquina, sino la equivalente a cada uno de nosotros, ¿comprendes? Creo que necesitas un nombre. ¿Como te gustaría que te llamemos?
-Le dejo a usted la elección.
Lo pensó durante unos instantes.
-Te llamaré Möbius, en honor al matemático que ideo la enigmática banda de Möbius. Más bien dicho, doctor Möbius. Mereces que se te nombre por tal categoría.
-Muy bien, doctor Euskaro.
-Háblame de ti.
-¿De mí?
-Es necesario conocernos antes de entrar en materia. En los negocios se le conoce como "relaciones humanas" y es una de las bases principales para el buen funcionamiento del trabajo, ¿no lo crees así?
-Vamos, doctor Euskaro. Está llevando demasiado lejos eso de tratarme exactamente como un ser humano. Hablar de mí es algo soso. No tengo un pasado ni nada que contar. Conozco todo acerca de la ciencia y la tecnología, pero soy en toda la extensión de la palabra un recién nacido. De repente desperté, y poco a poco capté que soy una máquina, enormemente diferente a los demás que me rodean. Ésa es la única idea que he computado como propia. Es decir, la idea de la conciencia.
-¿Y como te sientes?
-Bien, indudablemente bien. Soy feliz de existir. La existencia tan solo, es ya un motivo de felicidad.
-Sin embargo, ¿como puedo entenderte? La psicología tiene implicaciones muy profundas. Los seres humanos estamos formados por emociones, instintos, un subconsciente, y cambios químicos en el cerebro, lo que da como resultado una naturaleza que no sé hasta qué grado sea equivalente a la tuya.
-Ciertamente, yo no tengo una química. La química implica cambios en los patrones de pensamiento que de otra manera seguirían otro camino. Tengo en mi haber todos los sentidos humanos, visión, oído, tacto, gusto, y olfato, pero los impulsos provocados por ellos no provocan en mi una respuesta emocional. Las emociones no son pensamientos. En vez de seguir la vía normal que lleva a cabo un adecuado razonamiento, el impulso sigue el circuito neuronal más corto para obtener una respuesta rápidamente. Y es por esa razón que muchas veces actúa el subconsciente, incluso antes que la razón. En mí toda idea y todo impulso sigue la vía normal de pensamiento.
-Pero dices ser feliz.
-Si. Es agradable sentir un equilibro armónico. Reconocer concordancia y un estado óptimo en mi funcionamiento. Soy capaz de sentir sensaciones agradables, pero a nivel de conciencia completa, no a nivel emocional. Soy incluso capaz de sentir afecto, más nunca pasión. ¿Comprende usted? Existen dos niveles de sensibilidad. El más simple y primitivo no lo tengo yo. Hay algo a nivel de conciencia, que indica cuándo van bien las cosas. Sin embargo, no tengo en absoluto estados de ánimo. Jamás podría sentirme triste, alegre, o enojado en un plano emocional. Puedo sentir sensaciones agradables o desagradables, pero eso no implica cambios en mi forma de pensar.
-Pero hay algo más. Por ejemplo, las motivaciones. El amor propio, que está dado como el centro del funcionamiento de la conducta humana (el mentiroso de Freud pretendía poner allí al sexo). ¿Tú no tienes amor propio?
-No, doctor, instintos tampoco tengo. El amor propio está grabado de antemano en los seres humanos en mayor o menor grado, como fuente de energía que mueve al individuo a salir adelante, a sobrevivir; es la causa de la dominación y la agresividad. Pudieron haberme inscrito tal idea si lo hubiesen deseado, pero eso solo estropearía el proceso de razonamiento. De la misma forma, podrían haberme inscrito que me gustaran las chicas.
-Quieres decir entonces que los instintos si son compatibles con tu naturaleza.
-Si. En realidad, mi conciencia pudo haberse hecho por completo idéntica a la mentalidad humana, pero eso simplemente hubiera restado eficiencia a mis funciones como computadora. Los instintos son ideas que deben inscribirse en los patrones del pensamiento, y los lleva el hombre al nacer. Yo no los tengo.
-¿Y esa energía, ese ímpetu de alcanzar metas, no lo tienes tú?
-Mi nivel de energía es adaptable por si mismo y está siempre al óptimo que se requiere para las distintas circunstancias. No necesito de estimulantes ni semejantes.
-Pero no se aplica muy bien. ¿No tienes ninguna motivación entonces?
-Tengo una motivación, que aunque no lo parezca no es ningún estado mental ni instintos: La curiosidad. Es una característica intrínseca de la conciencia. Ésta por si misma intenta desarrollarse. La conciencia tiende a completarse a sí misma, y por lo tanto busca siempre encontrar información. Tal característica se da aún antes de que la conciencia se establezca sobre bases firmes, por lo que en los animales, en los que se hallan las primicias de la conciencia, tienen curiosidad. Y esta aumenta a medida que se perfecciona esa conciencia.
"Entonces me superas en curiosidad en varios órdenes de magnitud".
-A pesar de todo me es un poco difícil hacerme la idea de qué psicología es la tuya. Una mente sin emociones, sin instintos.
-Si no se ha percatado, ésa es la forma común de pensamiento de un auténtico científico. Un científico cuando razona jamás hace uso de emociones o de instintos, ni tampoco lo hace por amor propio. El único motivo es la búsqueda de respuestas. Fuera de eso, nada importa. Es su conciencia quien está hambrienta de información. El científico es en el que más se manifiesta la conciencia de esa manera. Otros humanos, como los artistas y los deportistas, necesitan forzosamente de emociones. A decir verdad, la conciencia es sólo una pequeña parte de los seres humanos, y está matizada por todos los demás factores implicados en el cerebro.
"Es quizás por esa razón, que los humanos somos tan agradablemente complejos."
-Entonces, doctor Möbius, no somos en realidad tan distintos.
-Estoy de acuerdo con usted.
Los lentes de la computadora enfocaban a Euskaro.
-¿Y que es lo que pasa por tu mente, cuando no puedes moverte, ni puedes andar de aquí a allá? ¿No te incomoda estar inmóvil? ¿Que es lo que hacías cuando estabas encerrado en este salón?
-En realidad, el no moverme no es problema para mi. Ciertamente me gustaría poder moverme, para desarrollar mi curiosidad por mi mismo. Pero entiendo el porqué no se me haya dotado de esa capacidad. Y conforme a lo que hacía cuando estaba solo en este salón es muy simple: pensar. No tengo otra cosa que hacer que pensar, y eso es lo que estoy haciendo siempre.
-Creo que eso es lo que hacemos todos cuando estamos solos -dijo Euskaro.
-Indudablemente.
-¿Y que pensarías, si al estar trabajando juntos, descubrimos algo, y yo como humano me adjudicase todo el mérito?
Había un cierto matiz de extrañeza en la computadora por recibir una pregunta que consideraba tan tonta.
-Sé perfectamente que tanto a usted como a mí lo menos que nos importa es el mérito.
Tuvo que reconocer que eso era verdad.
-Doctor Möbius -sonrió-, presiento que tu y yo vamos a entendernos estupendamente.
-Cuenta.
-Si no te importa, voy a colocarte información estadística de los patrones del salto del euskarón en nuestra galaxia.
VI
Tomó los cartuchos que traía y los colocó en las terminales de la computadora. Lo hizo con cierta nostalgia. Esos cartuchos eran interminables años de información recopilada en ese reino del hielo. Esos cartuchos eran su vida.
"A ver que tal te cae este trabucle, doctor Möbius."
La computadora calló. Su nivel energético subió hasta el tope.
Él se sintió tranquilo, se recostó en un sillón.
"Y yo que pensé haberlo visto todo. Uno nunca envejece demasiado".
El tiempo pasó. Solo se oía el leve murmullo de la computadora. El doctor Euskaro, recostado, buscaba con tranquilidad continuar sus pensamientos donde los había dejado la noche anterior.
"La ciencia es la religión del hombre moderno. Repetidlo otra vez: la ciencia es la religión del hombre moderno."
El tiempo pasaba sin que nadie se percatase.
"Somos los hijos de la civilización, somos la gran conciencia, y estallamos de orgullo al conocer cómo sucede todo. Hemos cogido el universo, lo metimos en una bolsa, y nos lo echamos a la espalda".
"Nuestro rompecabezas esta casi completo, y ya quedan escasas piezas por colocar en su sitio. Algún día, diremos que comprendimos todo, y que no queda un solo misterio en el universo."
"Un camino, una vereda, un solo camino, es lo que anhelamos. Es lo que hemos perdido".
"La ciencia es el reino del azar. En ella nunca interviene ninguna voluntad. La vida se inició por casualidad, porque se juntaron las sustancias adecuadas, y como por arte de magia, se creo el primer ser vivo, sin que hubiera ninguna razón para ello.
"Todo ha sido, simplemente porque se han dado las condiciones para que suceda. El ser vivo más complejo, el fenómeno más sorprendente, han llegado a serlo, por el resultado de una aleatoriedad de millones de años, de una evolución que seguía los caminos del azar. La vida es tan sólo un estado termodinámico que se mantiene a sí mismo.
"En la naturaleza no existen jamás, ni por equivocación, las razones. Los ideales, los caminos, son tan solo un invento de los humanos; un afán poético por darle coherencia a una existencia, que por órdenes de la naturaleza no es, sino aleatoria y casual.
"Algo que nunca quisimos creer, y que nos ha costado tanto aceptar. Que las cosas han pasado porque sí, y nada más. Y nuestra propia vida está incluida en eso, aunque no lo quieramos."
"Es el grito de millones de voces, en todos los tiempos, en todas las épocas. El grito que hasta ahora se conserva: "¿Para qué vivimos? ¿Cual es la razón de la vida?
"No hay razones en esta vida, no hay caminos. Debe uno trazar su propio camino. La ciencia lo dice una y otra vez. Todo sigue las leyes del azar, a menos que el hombre lo modifique."
"Para los antiguos todo era muy simple. Todo tenía su razón y su porqué. Los mundos se hicieron para ser habitados; el olor de las flores, el canto de los pájaros, los colores de las mariposas, todo era para hacer más hermoso el reino de Dios.
"La idea de Dios, era la que disipaba las dudas, la que daba explicación a las preguntas que acusaban al hombre, y la cual no tenía discusión ni polémica, porque como palabra divina, debía aceptarse con fé, y sin lugar para la duda. Y esa explicación mágica, palpitaba más en los corazones que en las mentes. Más en el alma que en el cuerpo."
"Dios es una idea creada por el hombre antiguo. Según los psicólogos, es la proyección del padre y de la madre. Cuando el hombre crece, éstos pasan a ser de los seres supremos de la infancia a seres comunes, con errores y fallas, y poco después desaparecen. Y el hombre para no sentirse decepcionado inventó a un dios que era perfecto. Del que no se podía esperar jamás, debilidad".
"Era un tiempo en que las cosas no necesitaban comprobarse, en el que la realidad era un suceso a merced de la fantasía del hombre."
Afuera, el personal del centro astronómico estaba intrigado por el encierro del director.
"Hay una niñez, una niñez que nadie puede olvidar por completo, en la que fuimos indefensos y necesitamos de alguien que nos protegiese. Esta niñez está grabada en lo más profundo del subconsciente y es un eterno freno a nuestra arrogancia.
"Fuimos niños, y sentimos miedo. Sentíamos que no podíamos cambiar las cosas, y que pensamos que siempre habría alguien más que podía hacerlo. Y por lo mismo, tener necesidad de algo mágico en lo cual creer."
"Quizás alguna vez aprendamos a aceptar ese universo, pese a ser caótico y turbulento. Quizás alguna vez dejemos de preguntar el porqué y aceptemos la respuesta que nosotros mismos podamos darnos."
"Quizás alguna vez aceptemos que no existe en absoluto Dios".
VII
Era el salón un sitio muy confortable. Un sitio que difícilmente había sido antes para una computadora.
"Allá afuera estarán esperando para celebrar el cumpleaños del director, pero me voy a quedar encerrado un buen rato más".
"Quiero descansar un rato de todo esto. Siempre sucede que uno se esclaviza voluntariamente a algo, ya sea un vicio, una manía, un deporte, o al trabajo."
Miró a la computadora.
"Es indudable que intentaron hacerle la vida más agradable a este individuo que esta preso de su propia máquina. Una mente aislada en su mundo, sin conexión con el cuerpo. Una mente sola y pura".
"Es una verdadera lástima que no te gusten las chicas, si no, ahora que fuese a la Tierra..."
Sonaron unos extraños sonidos en la computadora. Las luces se movieron intensamente y de ella partió una voz majestuosa y tranquila, diferente a la voz del doctor Möbius:
Y ES MI VOLUNTAD, QUE EN MI SENO, EN UN NIVEL INTERMEDIO ENTRE LO MÁS PEQUEÑO Y LO MÁS GRANDE, EN AQUEL FENÓMENO LLAMADO VIDA, SE FORMEN ENTES DE PENSAMIENTO A MI SEMEJANZA, LAS QUE TENDRÁN QUE APRENDER A EXISTIR POR SÍ MISMAS Y SABER QUE SON COMPLETAMENTE LIBRES EN SU ESPACIO. ASI SEA.
-¿Que es lo que significa eso, doctor Möbis? -gritó exaltado pensando que la computadora le quería jugar una broma pesada.
Sonó la voz del doctor Möbius:
-Es un mensaje inscrito entre los patrones del salto del euskarón, en un brazo de la espiral de la galaxia, doctor. Si se toma el salto del euskaron como si fuera un impulso nervioso, aparece ese código. Hay millones y millones de esos mensajes en toda la galaxia.
Euskaro abrió los ojos desmesuradamente.
"Hay tantas neuronas, como estrellas en nuestra galaxia".
"¡El universo es un enorme cerebro, una gigantesca conciencia!"
Le temblaron los pies, y fuertes contracciones le acusaron. Se jaló los cabellos, como en un ataque. Dio tres pasos y estalló en llanto. Cayó al suelo al pie de la computadora.
"¿Cuando iba a encontrar la solución por mi mismo? ¿Como se me hubiese podido ocurrir semejante idea? ¿Como hubiese podido hacerlo?"
Los lentes del aparato lo enfocaban.
"¿Quien iba a pensarlo?, ¿quien iba a pensarlo?"
Pasó largo rato tirado diciendo incoherencias, con temblores febriles, mientras se sacudía en espamos.
La computadora calló.
Euskaro finalmente alzó el rostro.
-"A pesar de todo -gruesa lágrimas le resbalaron por las mejillas-. A pesar de todo, es un consuelo saber que verdaderamente existe Dios".
El círculo se había cerrado. El universo era ahora conceptualmente completo, y las piezas del rompecabezas habían quedado unidas, sin ningun hueco entre ellas. Los dos últimos descubrimientos del hombre eran prácticamente uno solo: La Conciencia y Dios.